En las distintas disciplinas deportivas, el inicio suele ser muy duro, difícil,
complicado. Principalmente en los niños, porque aunque se enseña que solo deben
entrar a jugar, a divertirse, a compartir, en su ADN ya está instalado el deseo
de ganar, de sobresalir.
Y eso es un proceso largo, que requiere de mucha paciencia, de disciplina y sobre
todo de enseñanza. Los triunfos no vienen enseguida, y eso lleva a veces al
llanto, al malhumor. Pero siempre en los procesos de aprendizaje, en las competencias,
en los torneos, ahí están las madres. Ellas acompañan a los hijos, los
consuelan y les dan esa orientación en el momento junto, cuando más lo
necesitan.
Es por ello que en el Día de la Madre, a pesar de todas las labores que realizan,
tienen ese tiempo para ofrecer, ese abrazo consolador a los hijos. Por eso
queremos testimoniar nuestro saludo y respeto a las madres, en este día que se
festeja su día en Paraguay.
